Uruguay profundiza su perfil laico: solo un tercio de la población se identifica como católica

Una encuesta nacional de CIFRA muestra el retroceso de la identificación católica en Uruguay y el crecimiento de quienes creen en Dios sin pertenecer a una religión. El estudio señala que el 33% de los adultos se reconoce católico y que los evangélicos representan alrededor del 5% de la población.
Hace 2 horas Actualidad

Una nueva encuesta nacional de CIFRA confirma el descenso de la religiosidad en Uruguay y el retroceso de la identificación católica, una tendencia que el país mantiene desde hace tres décadas.

El estudio, realizado entre el 7 y el 18 de agosto de 2026, señala que el 33% de los adultos uruguayos se identifica como católico. Sin embargo, solo el 9% practica activamente su fe, mientras que el 24% se define como católico no practicante.

La diferencia con décadas anteriores es significativa. En 1997, el 58% de los uruguayos se identificaba como católico y el 21% era practicante. Actualmente, entre los menores de 30 años, apenas el 16% se considera católico.

Al mismo tiempo, aumentó el grupo de personas que creen en Dios pero no se identifican con ninguna religión. Según CIFRA, representan el 28% de la población. Otro 28% se declara agnóstico o ateo.

Uruguay es considerado el país menos religioso de América Latina. El Latinobarómetro 2023 indicó que el 47,3% de los uruguayos no profesaba ninguna religión.

En cuanto a los evangélicos y otras confesiones, CIFRA ubica en un 11% a quienes se identifican con “otra religión”, categoría que incluye protestantes y evangélicos, judíos y otros grupos.

Los datos de CIFRA y Latinobarómetro sitúan a los evangélicos en torno al 5% de la población uruguaya. El Latinobarómetro precisa que entre quienes profesan una religión, aproximadamente el 4,6% son evangélicos sin especificar y el 0,3% pertenece a iglesias protestantes históricas.

La encuesta se conoció en el contexto de la próxima visita del papa Francisco. Aunque Uruguay mantiene un perfil profundamente laico, una mayoría de la población considera apropiado que el papa visite el Parlamento, incluso entre personas que no profesan ninguna religión.