Perú: una senadora evangélica pide retirar las estatuas eróticas del Parque de la Fertilidad de Moche

Milagros Jáuregui de Aguayo sostiene que las réplicas de arte mochica exhibidas en un espacio público de libre acceso afectan los derechos de los niños. El debate enfrenta la defensa del patrimonio y la protección de la infancia.
Hace 22 horas Actualidad

La senadora y pastora evangélica peruana Milagros Jáuregui de Aguayo, de Renovación Popular, propuso el pasado lunes retirar las esculturas eróticas del Parque de la Fertilidad de Moche, a las afueras de Trujillo, en la costa norte del país. La petición la hizo en una sesión de comisión del Senado con presencia del ministro de Cultura, Alberto Beingolea, y plantea una pregunta de fondo: si la visión de imágenes de contenido sexual explícito en espacios públicos puede afectar el desarrollo de los niños.

Las estatuas, de tres metros de altura, representan la fertilidad y la sexualidad de forma explícita y reproducen huacos, las cerámicas de la civilización mochica, que se desarrolló entre los siglos II y VII en el valle del río Moche. Pueden verse un parto, un hombre con un enorme pene erecto y una pareja manteniendo relaciones sexuales, entre otras escenas.

El parque fue impulsado en 2022 por el entonces alcalde de Moche, Arturo Fernández, como reclamo turístico, mientras hacía campaña para la alcaldía de Trujillo. Las esculturas fueron polémicas desde el principio: la primera, calificada por el municipio como "la estatua erótica de la fertilidad", fue incendiada poco después de su instalación, y el alcalde la sustituyó por otra de mayor tamaño, reinaugurada con orquestas y fuegos artificiales. Ya entonces, parte del público consideró inapropiado exhibir genitales a la vista de los niños, mientras otros defendían que los menores conocen sus propios cuerpos y que se trata de una expresión cultural de los antepasados de la zona.

Jáuregui de Aguayo no discute el valor arqueológico de los huacos, sino su exhibición en un lugar de libre acceso. "Estas imágenes están puestas como arte, como cultura, pero, sin embargo, están yendo en contra de los derechos del niño", afirmó. A su juicio, la exposición pública de estas figuras despierta la curiosidad de los menores y hace que "empiece a despertar una sexualidad que no es sana, producto de que ellos no están capacitados neurológicamente para ser expuestos a este tipo de imágenes".

No es la primera vez que se pronuncia sobre el asunto: el 4 de enero de 2023, siendo congresista, ya presentó una propuesta de ley para prohibir la exhibición de obras de arte claramente eróticas en espacios públicos.

La investigación sobre la exposición de menores a contenido sexual se ha centrado sobre todo en la pornografía en internet, un material distinto de una réplica arqueológica, aunque sus conclusiones apuntan en la dirección que señala la senadora. Un estudio de la Universidad de Salamanca con casi 500 estudiantes concluyó que, en uno de cada seis casos, la pornografía vista produjo un fuerte impacto. Otra investigación con adolescentes de Castellón situó la edad media de la primera exposición involuntaria en 12,1 años y halló que cuanto antes se produce, más frecuentes son síntomas como la reexperimentación de imágenes, el embotamiento emocional o la activación fisiológica.

El debate queda así planteado entre dos lógicas: la defensa del patrimonio y del turismo, y la protección de una infancia que, según la senadora, no tiene herramientas para procesar lo que ve al pasear por el parque.

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