












Una cruzada evangélica realizada en Whitmire, un pequeño pueblo de aproximadamente 1.400 habitantes en Carolina del Sur, Estados Unidos, reunió a personas de distintas comunidades durante un fin de semana marcado por las jornadas de oración, las conversiones y los bautismos, según informó CBN News.
La iniciativa, impulsada por World Harvest junto con creyentes locales, convocó a participantes de todo el condado de Newberry, de zonas vecinas y de otras partes de Carolina del Sur, además de asistentes procedentes de otros estados.
Uno de los aspectos que más destacaron los organizadores fue la participación de niños y adolescentes. Durante las invitaciones a acercarse al altar, numerosos jóvenes respondieron entre lágrimas, mientras algunos oraban por sus amigos y otros se preparaban para bautizarse. También participaron padres y abuelos, que acompañaron a sus familiares durante las ceremonias.
El evangelista Jacob Ebersole, quien ha participado en campañas en distintos países, describió la última noche como una de las respuestas más extraordinarias que había presenciado. Según relató, la convocatoria creció durante el encuentro y muchos jóvenes se acercaron para orar y expresar su fe en Jesucristo.
El impacto, de acuerdo con World Harvest, también alcanzó a personas que siguieron la actividad por internet. La organización recibió testimonios de familias cuyos integrantes se acercaron a la fe a través de la transmisión, así como de personas que se animaron a compartir el Evangelio y orar con desconocidos.
Una de las historias relatadas por los organizadores comenzó horas antes del primer servicio, cuando falló el generador que abastecía de energía a la cruzada. Ante la emergencia, vecinos de la comunidad colaboraron para proporcionar una fuente alternativa de electricidad.
Entre quienes ayudaron había un padre que no tenía previsto asistir al encuentro. Después de colaborar con la solución del problema, fue invitado a participar y finalmente concurrió. Al terminar el fin de semana, sus dos hijos habían profesado su fe en Cristo y se habían bautizado. Ebersole describió lo ocurrido como un ejemplo de cómo una dificultad inicial terminó formando parte de la historia de esa familia.
World Harvest también recibió testimonios de personas que afirmaron haber experimentado mejoras físicas después de recibir oración. Una mujer relató que pudo volver a caminar sin el andador que utilizaba desde hacía ocho años. Otra familia informó que un hombre con graves problemas de movilidad logró ponerse de pie y caminar. Estos relatos fueron atribuidos a las personas involucradas y a integrantes del equipo ministerial.
Los organizadores destacaron, además, la colaboración entre las iglesias locales, los pastores, los voluntarios y los residentes. Las congregaciones trabajaron en conjunto, mientras los vecinos colaboraron con la alimentación y la atención de los asistentes.
Después de la cruzada, los líderes locales comenzaron a planificar actividades de seguimiento y discipulado para quienes participaron, especialmente para los numerosos jóvenes bautizados. World Harvest también organizó una reunión denominada “Acércate”, destinada a los residentes interesados en continuar participando.
Según los organizadores, algunos jóvenes manifestaron su intención de llevar el Evangelio a otras comunidades de Carolina del Sur e incluso a otros países. A partir de la experiencia en Whitmire, también comenzaron conversaciones para impulsar un movimiento más amplio de evangelización y discipulado en pequeñas localidades del estado.
Ebersole señaló que el alcance futuro de la iniciativa todavía está por definirse, pero destacó la unión de las iglesias y la participación de una nueva generación de creyentes como aspectos centrales de la experiencia.