Los terremotos han dejado una huella devastadora alrededor del mundo durante 2026. Desde el doble sismo que golpeó Venezuela en junio hasta el reciente movimiento de magnitud 7.4 que sacudió Colombia, miles de personas han perdido la vida y numerosas ciudades han enfrentado daños de distinta consideración.
Sin embargo, los terremotos más poderosos no necesariamente han resultado ser los más mortales. Filipinas registró un movimiento de magnitud 7.8, mientras México sufrió uno de 7.4 en Chiapas sin que se reportara una tragedia comparable, una diferencia que pone sobre la mesa factores como la profundidad del epicentro, la ubicación, las condiciones del terreno, la densidad poblacional y la resistencia de las construcciones
Venezuela sufrió el episodio sísmico más devastador del año el pasado 24 de junio, cuando dos poderosos terremotos golpearon el norte del país con apenas 39 segundos de diferencia.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que el primer movimiento alcanzó una magnitud de 7.2, mientras que el segundo fue de 7.5. Ambos ocurrieron al oeste de Caracas y conformaron lo que los especialistas denominan un doblete sísmico.
El segundo y mayor terremoto se produjo como resultado de una falla superficial de desplazamiento lateral cerca del límite entre placas. Además de la violencia de las sacudidas, el USGS determinó que existían condiciones para que el terremoto desencadenara una cantidad significativa de deslizamientos de tierra en el norte venezolano.
La tragedia dejó más de 6,000 personas fallecidas, de acuerdo con los balances oficiales divulgados por las autoridades venezolanas durante las semanas posteriores al desastre. La cifra continuó aumentando conforme avanzaron las labores de recuperación de cuerpos y búsqueda entre los escombros.
De esta manera, Venezuela se mantiene como la mayor tragedia sísmica de 2026 por número de víctimas, pese a que otros terremotos registrados durante el año han alcanzado magnitudes superiores
Aumenta la cifra de fallecidos tras los dos terremotos registrados el pasado 24 de junio en Venezuela.Reuters