A 40 años de una carta que desafió a Pinochet, Chile revisa el vínculo entre fe y política

La “Carta Abierta al Capitán General Augusto Pinochet”, firmada en 1986 por líderes evangélicos, denunció las violaciones a los derechos humanos y reclamó el restablecimiento de la democracia. Cuatro décadas después, el episodio vuelve a abrir interrogantes sobre el papel de las iglesias frente al poder político.
Hace 4 horas Actualidad


A 40 años de la denominada “Carta Abierta al Capitán General Augusto Pinochet”, un sector de las iglesias protestantes y evangélicas de Chile vuelve a recordar uno de los episodios más significativos de la relación entre religión y política durante el régimen militar.

El documento fue emitido en 1986 por la Confraternidad Cristiana de Iglesias en Chile con el objetivo de interpelar la situación de temor, represión y violencia que atravesaba la población chilena bajo el régimen militar.

La carta surgió luego de una campaña de oración por la vida, la paz y la reconciliación en Chile. Un grupo de obispos y presidentes de iglesias evangélicas realizó un llamado urgente al restablecimiento de la democracia y llevó el documento hasta el Palacio de La Moneda.

La entrega estuvo precedida por un culto ecuménico celebrado en la primera Iglesia Metodista de Santiago y una caminata hacia la sede de Gobierno. El texto, elaborado por pastores de distintas ramas evangélicas y protestantes, combinó un enfoque político y religioso.

La carta denunciaba violaciones a los derechos humanos y planteaba la necesidad de iniciar un nuevo proceso institucional en el que todos estuvieran representados y el Estado garantizara la justicia y la dignidad humana.

Durante la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile, en 2023, los firmantes recibieron un reconocimiento en el Patio de Las Camelias del Palacio de La Moneda. El acto estuvo encabezado por el ministro secretario general de la Presidencia, Álvaro Elizalde, acompañado por la capellana evangélica del Palacio de La Moneda, Izani Bruch, y el director de la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos, Omar Cortés.

Entre los firmantes de la carta estuvieron el obispo Enrique Chávez, el obispo Sinforiano Gutiérrez, Jorge Cárdenas, Narciso Sepúlveda, el obispo José Flores, la pastora Juana Albornoz, el pastor Edgardo Toro, el obispo Isaías Gutiérrez, el pastor Juan Sepúlveda, el vicario Pedro Zavala, el pastor Oscar Avello, el pastor Leonardo Gaiardo y el pastor Dagoberto Ramírez.

Sin embargo, las iglesias evangélicas chilenas no mantuvieron una posición unificada frente al régimen militar. Durante ese período también existió el llamado “Consejo de Pastores”, integrado por representantes de distintas iglesias que mantenían una mayor afinidad política con el gobierno militar.

Según la revista Estandarte de la Verdad, publicada en noviembre de 1975 por el Consejo de Pastores, la organización estaba integrada por pastores y representantes de 24 iglesias evangélicas.

La división entre quienes apoyaban y quienes cuestionaban al régimen dejó planteada una tensión entre fe y política que continúa siendo objeto de reflexión.

A cuatro décadas de la carta, el episodio vuelve a plantear interrogantes sobre los vínculos entre religión y política, el papel histórico de las iglesias protestantes y evangélicas y los desafíos que enfrentan estas comunidades al participar en el espacio público.

La reflexión también alcanza cuestiones sobre las posiciones que podrían adoptar las iglesias ante eventuales crisis políticas, las consecuencias sociales y eclesiásticas de asumir una postura política y el papel que ocupa actualmente el proselitismo político dentro de las comunidades religiosas.

El debate, de acuerdo con el material, permanece ligado a una memoria histórica que aún presenta aspectos no resueltos y a la necesidad de analizar la relación entre la participación pública de las iglesias y sus responsabilidades sociales, valóricas y espirituales.

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