Un guardia de un bar de heavy metal defendió a evangelistas y terminó entregando su vida a Jesús

El hecho ocurrió en Madrid después de que un grupo de evangelistas fuera increpado mientras compartía el mensaje de Jesús frente a un bar. Un guardia de seguridad intervino para defenderlos y luego escuchó el Evangelio, compartió parte de su historia y decidió convertirse.
Hace 4 horas Actualidad


Un guardia de seguridad de un bar de heavy metal en Madrid, España, decidió entregar su vida a Jesús después de intervenir para defender a un grupo de evangelistas que estaba siendo increpado mientras predicaba el Evangelio frente al establecimiento.

El episodio ocurrió luego de un seminario de evangelización organizado por Presence Revival, la Escuela Misionera IDE, fundada por el evangelista Allan Machado, y la iglesia local Mais de Cristo en Madrid.

Al finalizar la capacitación, Machado, Clement Vanengel y otros cristianos salieron a cenar. Durante el recorrido decidieron detenerse frente a un bar de heavy metal para compartir un mensaje sobre Jesús.

Según relataron los evangelistas, lo que inicialmente debía ser una parada breve terminó convirtiéndose en una situación que consideraron especialmente significativa.

Clement se acercó a las personas que estaban en la entrada del establecimiento y les explicó que tenían “buenas noticias” y que no hablarían de heavy metal, sino de Jesús.

La reacción de algunos clientes fue negativa y comenzaron a pedirles que se retiraran. Uno de los hombres incluso cuestionó a los evangelistas acerca de su fe y preguntó si seguían al Papa.

Los cristianos respondieron que seguían a Jesús. Según su testimonio, el hombre llegó a afirmar que irían al infierno por no seguir al Papa e intentó impedir que continuaran predicando.

En medio de la tensión, el guardia de seguridad decidió intervenir para defender al grupo. “Déjenlos hablar. Pueden decir lo que quieran. Tienen derecho”, les dijo a las personas presentes.

La actitud del hombre llamó la atención de Allan Machado, quien se acercó con ayuda de un traductor para comenzar a compartirle el Evangelio.

Durante la conversación, el guardia abrió su corazón, relató parte de su historia personal y, esa misma noche, tomó la decisión de entregar su vida a Jesús.

Posteriormente, los evangelistas oraron por él y lo invitaron a asistir a la iglesia al día siguiente. El hombre aceptó la invitación y regresó para escuchar nuevamente el mensaje de Cristo.

Machado consideró que la experiencia sirvió para recordar al equipo que la evangelización no debe limitarse a actividades organizadas, sino que puede formar parte de la vida cotidiana.

“Dondequiera que haya vida, hay un campo misionero”, afirmó, al animar a los cristianos a hablar de Jesús “en todas partes y en todo momento”.

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