De las investigaciones paranormales a la fe: una ex “cazadora de fantasmas” relata su transformación

Kristina Costanza, quien durante años estuvo vinculada con investigaciones paranormales, tarot y prácticas ocultistas, asegura que abandonó ese mundo después de acercarse al cristianismo. Según su testimonio, durante la pandemia comenzó a escuchar mensajes sobre Jesús, asistió a una celebración de Pascua y decidió estudiar la Biblia, una experiencia que, afirma, cambió el rumbo de su vida.
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Kristina Costanza, quien durante años se dedicó a investigar fenómenos paranormales y estuvo vinculada con prácticas ocultistas, asegura que su acercamiento a Jesucristo produjo un cambio radical en su vida. Su historia, difundida por medios cristianos, comenzó en la adolescencia y terminó con el abandono del tarot, la brujería y otras prácticas relacionadas con el mundo espiritual.

Costanza relató que su interés por lo sobrenatural comenzó cuando tenía 14 años, después de experimentar lo que describió como una voz que le susurró al oído. A partir de entonces comenzó a interesarse cada vez más por estos temas y posteriormente utilizó cartas del tarot e intentó establecer contacto con supuestos espíritus.

Con el paso de los años, su participación en este ámbito aumentó. Llegó a convertirse en “cazadora de fantasmas” y formó un equipo integrado exclusivamente por mujeres que logró reconocimiento dentro de ese ambiente. Además de participar en investigaciones y convenciones relacionadas con fenómenos paranormales, organizó eventos y comenzó a practicar hechizos y brujería.

Según su testimonio, aquellas experiencias terminaron teniendo consecuencias negativas en diferentes áreas de su vida. Costanza afirmó que llegó a sentirse perseguida incluso dentro de su propia casa y que, al mismo tiempo, atravesó períodos marcados por depresión y ansiedad.

El cambio comenzó durante la pandemia de coronavirus. En ese período decidió modificar el contenido que consumía y empezó a escuchar mensajes centrados en la figura de Jesús. Más adelante asistió a un servicio de Pascua y comenzó a leer la Biblia, iniciando su recorrido por el Evangelio de Juan.

Durante ese proceso, encontró en el capítulo 18 del libro de Deuteronomio referencias a prácticas como la adivinación y la hechicería. Según relató, ese pasaje fue determinante para comprender que debía cortar definitivamente con las actividades que habían formado parte de su vida durante años.

En ese momento, Costanza recordó haber realizado una oración en la que pidió a Jesús que la salvara y perdonara por sus acciones. Después de esa experiencia, decidió deshacerse de los objetos relacionados con el ocultismo y abandonar las prácticas que había desarrollado anteriormente.

Desde entonces, la mujer comenzó a compartir públicamente su testimonio como parte de su nueva vida de fe. Su objetivo, según explicó, es advertir a otras personas sobre lo que considera los riesgos de involucrarse con prácticas ocultistas y transmitir un mensaje de esperanza basado en su experiencia personal.

Costanza sostiene que su historia demuestra que es posible cambiar de rumbo incluso después de años de permanecer vinculada a ese tipo de actividades. “Nadie se pierde para siempre”, afirmó al referirse a quienes atraviesan situaciones similares.

Su testimonio se suma a otros relatos difundidos dentro del ámbito cristiano de personas que aseguran haber abandonado prácticas esotéricas u ocultistas después de acercarse al cristianismo, convirtiendo sus experiencias personales en parte de su labor de evangelización.

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