André Janones, el diputado evangélico que ayudó a impulsar la remontada electoral de Lula en Brasil

El legislador movilizó a casi 11 millones de personas a través de WhatsApp durante las tres semanas previas a la segunda vuelta. Lula da Silva, que ganó la presidencia con el 51,7 % de los votos válidos, reconoció públicamente el papel de Janones en la campaña.
Hace 12 horas Actualidad

El diputado federal André Janones se convirtió en una de las figuras clave de la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Con una estrategia de movilización digital centrada en WhatsApp, el legislador evangélico contribuyó a impulsar la campaña del dirigente del Partido de los Trabajadores durante las tres semanas previas a la segunda vuelta.

Lula ganó las elecciones del pasado domingo con el 51,7 % de los votos válidos, frente al 48,2 % obtenido por Flávio Bolsonaro. El resultado representó una remontada significativa, ya que tres semanas antes, durante la primera vuelta, el candidato había quedado 2,2 millones de votos por detrás. Según la información publicada por El País, ningún candidato había conseguido revertir hasta entonces una diferencia de esa magnitud en el país.

Tras conocerse el resultado, Lula invitó a Janones a subir al escenario montado en la avenida Paulista y agradeció públicamente su trabajo. El presidente electo también lo llamó “general” y le pidió que no desmovilizara a sus seguidores, al tiempo que anunció que utilizaría el canal de WhatsApp para comunicarse con la población durante su nuevo mandato.

UN EVANGÉLICO EN LA CAMPAÑA DE LULA

La participación de Janones resulta significativa en un escenario político donde una parte importante del electorado evangélico brasileño se había identificado en los últimos años con el bolsonarismo.

Nacido en Ituiutaba, en el interior del estado de Minas Gerais, Janones tiene 42 años y proviene de una familia humilde. Es hijo de una empleada doméstica y financió sus estudios de Derecho trabajando como cobrador de autobús.

Antes de ingresar de lleno en la política, ganó notoriedad en las redes sociales como abogado que defendía gratuitamente a pacientes del sistema público de salud que reclamaban al Estado el acceso a tratamientos. Militó durante una década en el Partido de los Trabajadores y alcanzó repercusión nacional en 2018, durante la huelga de camioneros, cuando pasó de 70.000 a un millón de seguidores en una sola noche.

UNA ESTRATEGIA DIGITAL DE MOVILIZACIÓN

Después de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Janones creó un canal de WhatsApp desde el que organizaba diariamente tareas para sus seguidores. Las acciones incluían compartir videos, producir memes, impulsar etiquetas y aumentar las visualizaciones de contenidos en YouTube.

El objetivo era ampliar el alcance de los mensajes favorables a Lula más allá del electorado tradicional de izquierda, para llegar a personas indecisas y abstencionistas. Entre las indicaciones también figuraba evitar las interacciones con perfiles bolsonaristas para no aumentar su difusión.

Parte de la estrategia consistió en disputar a la derecha algunos de sus símbolos, como la camiseta amarilla de la selección brasileña, y utilizar un lenguaje directo con referencias militares a soldados, tropas y misiones.

El canal coordinó distintas acciones colectivas, entre ellas una cacerolada simultánea durante una entrevista televisiva de Bolsonaro y una publicación masiva en Instagram a una hora determinada, con la intención de generar un volumen de actividad que llamara la atención del algoritmo.

En un primer momento, el equipo de Lula mantuvo distancia de la iniciativa y pidió que no se la considerara parte oficial de la campaña. Sin embargo, durante la etapa final, el propio candidato comenzó a realizar transmisiones en directo con Janones durante la madrugada.

La capacidad de movilización digital no se reflejó, sin embargo, en un crecimiento de los votos propios del diputado. Janones renovó su escaño el 4 de octubre con 78.780 votos, un 67 % menos que los obtenidos en 2022.

Su protagonismo en la campaña dejó en evidencia que el electorado evangélico brasileño no responde a una única orientación política y que las redes sociales pueden desempeñar un papel decisivo en la difusión de mensajes electorales.

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