












El pastor Ezra Jin, líder de la Iglesia de Sión en China, expresó su confianza en que el cristianismo experimente un nuevo período de crecimiento en el país, pese a la persecución ejercida por el Gobierno comunista. Según sostuvo, la presión contra los creyentes ha fortalecido la fe de muchos integrantes de las congregaciones y podría preparar el camino para una futura expansión.
Jin fue detenido en octubre de 2025 junto con otros líderes de la Iglesia de Sión durante una serie de redadas realizadas en distintas ciudades chinas. Después de pasar varios meses en prisión, fue liberado en julio de 2026.
Según los reportes citados en la información original, su liberación se produjo tras gestiones diplomáticas y pedidos del presidente estadounidense Donald Trump al mandatario chino Xi Jinping.
Actualmente, el pastor vive con su familia en Estados Unidos, desde donde continúa reclamando la liberación de otros ocho dirigentes de la Iglesia de Sión que permanecen encarcelados. En declaraciones a The Christian Post, pidió que más personas se sumen a sus oraciones para que Xi Jinping ponga fin a la persecución de los cristianos.
A pesar de las dificultades, Jin destacó el crecimiento que experimentó su congregación durante los últimos años. Según relató, en un período de tres años establecieron más de 100 iglesias en alrededor de 40 ciudades. La red reúne a miles de integrantes y desarrolla encuentros en viviendas, restaurantes y otros espacios.
La Iglesia de Sión fue prohibida en 2018, después de que sus dirigentes se opusieran a la instalación de cámaras de vigilancia en su sede de Pekín. Desde entonces, distintas congregaciones relacionadas con la organización fueron investigadas y clausuradas.
Para Jin, estas medidas no han conseguido frenar la expansión de la fe cristiana. Como parte de su argumento, recordó que antes de 1949 China contaba con alrededor de 700.000 protestantes, mientras que las estimaciones actuales superan los 80 millones.
El pastor considera que ese crecimiento podría continuar y expresó su convicción de que llegará a presenciar una nueva etapa de expansión religiosa en el país. “Creo que, mientras siga con vida, veré a China experimentar otro enorme resurgimiento”, afirmó.
Sus declaraciones reflejan tanto su expectativa sobre el futuro de las comunidades cristianas chinas como su preocupación por los dirigentes que todavía permanecen detenidos.