La Moneda abre un espacio permanente para el culto evangélico y reaviva el debate sobre el Estado laico

Una oficina que pertenecía a la Secretaría de Comunicaciones del Palacio de La Moneda fue transformada en una capilla evangélica de uso permanente. La decisión del gobierno de José Antonio Kast busca equiparar este espacio con la capilla católica que ya funciona en el recinto, pero generó cuestionamientos políticos sobre la separación entre las funciones del Estado y las actividades religiosas.
Hace 2 horas Actualidad


Una oficina del Palacio de La Moneda que anteriormente era utilizada por la Secretaría de Comunicaciones fue convertida en una capilla evangélica de uso permanente durante el gobierno del presidente José Antonio Kast. La decisión fue difundida a partir de registros fotográficos y audiovisuales publicados por The Clinic.

El espacio, que anteriormente funcionaba como oficina de marketing y contaba con escritorios y sectores destinados a reuniones, fue acondicionado para actividades religiosas. En su interior se instalaron más de veinte sillas, una mesa central para ceremonias y una cruz en la pared. También fueron incorporados elementos vinculados a la práctica devocional, entre ellos un baúl identificado con las palabras “fe” e “intercesión” y materiales con oraciones.

En el exterior, el lugar fue señalizado como “capilla” y se colocó un aviso que solicita silencio durante las actividades. Según la información difundida, los cultos evangélicos se realizan los martes y jueves al mediodía, con momentos de oración y cánticos.

Desde Presidencia confirmaron que la habilitación del espacio es permanente y explicaron que la medida responde a un criterio de equivalencia con la capilla católica que ya existe dentro del palacio de gobierno. De esta manera, el Ejecutivo sostiene que ambas comunidades religiosas cuentan con un espacio destinado al culto.

La decisión, sin embargo, abrió un debate político en torno al carácter laico del Estado chileno. El senador Vlado Mirosevic cuestionó la instalación de la capilla y sostuvo que La Moneda debe preservar la neutralidad del Estado. El legislador aclaró que su objeción no está dirigida contra la comunidad evangélica, sino contra la utilización de dependencias públicas para actividades religiosas.

El debate se produce en un país donde una parte significativa de la población se identifica con el cristianismo evangélico o protestante. De acuerdo con datos del Censo 2024 analizados por la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos, el 16,3% de los chilenos de 15 años o más se reconoce dentro de esta tradición religiosa.

La habilitación de la capilla evangélica plantea así una discusión que combina libertad religiosa, igualdad entre confesiones y el principio de laicidad del Estado, mientras el gobierno defiende la medida como una forma de garantizar un espacio de culto equivalente al existente para los católicos.