
Ataque nocturno en Nigeria deja más de 30 muertos y mantiene a decenas de familias desaparecidas

Más de 30 personas, entre ellas ocho niños, fueron asesinadas durante un ataque nocturno contra la aldea de Naridon, en el distrito de Kauru, estado de Kaduna, en el centro de Nigeria. El hecho ocurrió entre la noche del 26 de julio y la madrugada del 27, y volvió a poner en evidencia la situación de inseguridad que afecta a numerosas comunidades rurales de la región.
Según testimonios recogidos tras el ataque, un grupo de hombres armados ingresó a la localidad y abrió fuego contra los residentes. Los agresores también incendiaron varias viviendas, lo que obligó a numerosas familias a escapar hacia campos y zonas boscosas cercanas.
Durante el día siguiente, equipos de búsqueda recorrieron la zona y encontraron cuerpos en viviendas, granjas y sectores forestales. Las autoridades y organizaciones de derechos humanos advirtieron que la cifra de víctimas podría aumentar debido a la cantidad de personas que permanecen desaparecidas.
El ataque se produjo pocas semanas después de otro episodio registrado el 16 de junio en la comunidad de Ungwan Magaji, también en el estado de Kaduna. En aquella oportunidad, nueve personas, incluidos cuatro niños, fueron asesinadas y otras once resultaron heridas.
Amnistía Internacional ha señalado en distintos informes que Kaduna se encuentra entre las zonas de Nigeria más afectadas por la violencia contra comunidades rurales y agrícolas. El conflicto en la región combina distintos factores, entre ellos disputas por tierras y recursos, tensiones entre comunidades, violencia armada y enfrentamientos con grupos extremistas.
Hasta el momento, ningún grupo se atribuyó oficialmente el ataque de Naridon y las autoridades no identificaron a los responsables. Algunos residentes, sin embargo, señalaron a militantes de comunidades fulani, aunque esta acusación no fue confirmada oficialmente.
La violencia en el centro de Nigeria se desarrolla en un contexto complejo, marcado también por la actividad de organizaciones extremistas como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental. Ambos grupos han sido señalados por organismos internacionales por ataques contra civiles y graves violaciones de derechos humanos.
Stephen Hajara, portavoz del Consejo del Área de Gobierno Local de Kauru, reclamó una intervención urgente del gobierno federal. El funcionario denunció que las comunidades de la zona sufren ataques recurrentes y pidió identificar y llevar ante la Justicia a los responsables, además de reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en las áreas rurales.
El gobernador de Kaduna, Uba Sani, condenó los asesinatos y ordenó intensificar las operaciones para localizar a los responsables. También dispuso que la Agencia de Gestión de Emergencias brinde asistencia humanitaria a las familias afectadas.
Organizaciones internacionales vienen advirtiendo que la violencia en distintas zonas del centro de Nigeria ha provocado desplazamientos de población, pérdida de tierras agrícolas y graves consecuencias para las comunidades rurales. La continuidad de los ataques mantiene a miles de familias en una situación de vulnerabilidad y aumenta los reclamos por una respuesta efectiva de las autoridades.
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